Mientras lavaba y guardaba la compra que me llegó del súper, algo no terminaba de encajar. Todo estaba fresco, bien elegido y entregado a tiempo. Sin embargo, había un sinsabor difícil de ignorar. Tal vez no tenía que ver con la compra en sí, sino con la ausencia del ritual: esa ida a la feria que se ha vuelto parte de mis domingos.
La feria me lleva, inevitablemente, a mi abuela. La recuerdo con su lista en mano, regateando en cada puesto, revisando tomate por tomate para asegurarse de llevar los mejores. Donde no la dejaban escoger, no compraba. Sin darme cuenta, algo de ese gesto se quedó en mí: aunque no regateo como ella, cuido lo que quiero llevar a mi mesa.
Tengo ocho años en Chile y sigo olvidando que hay productos de temporada. En Venezuela, si algo estaba fuera de estación, igual se conseguía. Aquí no. Aquí se debe aprovechar el verano, porque lo que abunda hoy desaparece en invierno. Por eso, cada año, la sorpresa sigue intacta: ¡volvió el melón!
Solo quien va a la feria conoce las técnicas para saber si un melón está maduro. Algunos dicen que hay que buscar un aroma dulce cerca del tallo. Otros presionan el extremo opuesto, esperando que ceda un poco, sin romperse. También se puede evaluar el peso: si pesa más de lo que aparenta, probablemente está listo.
La experiencia de ir a la feria no es para todos, pero vale la pena no saltársela. Los colores, la gente, las promociones de temporada, la posibilidad de escoger lo que vas a comer, de antojarte con algo que no estaba en los planes, de descubrir nuevos productos. Quizás por eso, aunque la compra por internet funcione, sigo prefiriendo perderme entre los puestos, convencida de que hay cosas —como la memoria y el asombro— que solo se encuentran ahí.
HALLAZGOS MUT
1. Algo para comer
El macaron de mango maracuyá de Macarons Riches es delicioso, es el bocado perfecto para matar el antojo de algo dulce.
2. Algo para tomar en MUT
Para refrescar los días de verano descubrí hace poco el té frío de berries infusionado con mango y romero de la Cafetería Rebelde.
3. Qué ver
El jardín sin duda es de mis lugares favoritos, cada entrada a él genera una sensación diferente, pero la más impactante es cuando llegas por el ascensor, se abren las puertas en el piso 3 y aparece la luz natural contrastando con las diferentes tonalidades de verde que inspiran tranquilidad.
4. Algo para regalar en MUT
El yogurt corporal de pomelo rosa de The Body Shop es suave y su aroma muy agradable, es un producto ganador para regalar o para un autoregalo.