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Crónicas de Barrio: Lo que no se puede pedir a domicilio por Andrea González

.Crónicas de barrio… ANDREA GONZÁLEZ ..Arquitecta venezolana, dedicada al retail por más de 13 años. Desde niña encuentra en la escritura un espacio personal de exploración y observación, escribiendo cuentos y crónicas como ejercicio íntimo y aficionado, donde lo cotidiano se vuelve relato... LO QUE NO SE PUEDE PEDIR A DOMICILIO Mientras lavaba y guardaba […]

Mientras lavaba y guardaba la compra que me llegó del súper, algo no terminaba de encajar. Todo estaba fresco, bien elegido y entregado a tiempo. Sin embargo, había un sinsabor difícil de ignorar. Tal vez no tenía que ver con la compra en sí, sino con la ausencia del ritual: esa ida a la feria que se ha vuelto parte de mis domingos.

La feria me lleva, inevitablemente, a mi abuela. La recuerdo con su lista en mano, regateando en cada puesto, revisando tomate por tomate para asegurarse de llevar los mejores. Donde no la dejaban escoger, no compraba. Sin darme cuenta, algo de ese gesto se quedó en mí: aunque no regateo como ella, cuido lo que quiero llevar a mi mesa.

Tengo ocho años en Chile y sigo olvidando que hay productos de temporada. En Venezuela, si algo estaba fuera de estación, igual se conseguía. Aquí no. Aquí se debe aprovechar el verano, porque lo que abunda hoy desaparece en invierno. Por eso, cada año, la sorpresa sigue intacta: ¡volvió el melón!

La feria me lleva, inevitablemente, a mi abuela. La recuerdo con su lista en mano, regateando en cada puesto, revisando tomate por tomate para asegurarse de llevar los mejores.

Solo quien va a la feria conoce las técnicas para saber si un melón está maduro. Algunos dicen que hay que buscar un aroma dulce cerca del tallo. Otros presionan el extremo opuesto, esperando que ceda un poco, sin romperse. También se puede evaluar el peso: si pesa más de lo que aparenta, probablemente está listo.

La experiencia de ir a la feria no es para todos, pero vale la pena no saltársela. Los colores, la gente, las promociones de temporada, la posibilidad de escoger lo que vas a comer, de antojarte con algo que no estaba en los planes, de descubrir nuevos productos. Quizás por eso, aunque la compra por internet funcione, sigo prefiriendo perderme entre los puestos, convencida de que hay cosas —como la memoria y el asombro— que solo se encuentran ahí.

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Andrea González

Andrea González

Arquitecta

Arquitecta venezolana, dedicada al retail por más de 13 años. Desde niña encuentra en la escritura un espacio personal de exploración y observación, escribiendo cuentos y crónicas como ejercicio íntimo y aficionado, donde lo cotidiano se vuelve relato.