Hoy por fin llegó la lluvia. Cierro los ojos y encuentro en mi memoria los inviernos de hace décadas, con esas mañanas brumosas, caminando al colegio, jugando con el vapor de nuestra respiración y siempre buscando esa delgada capita de agua escarchada para sentir ese “crack” al quebrarla.
La lluvia volvió a Santiago a la antigua. La cordillera se presentó majestuosa y los olores del cemento y la tierra volvieron a brotar a nuestros pies. Los colores renacieron y tomaron esa luminosidad y limpidez que sólo te deja una lluvia generosa. Desde mi ventana disfruto las distintas escenas: niños que corren bien escondidos debajo del gorro de sus parcas y seguidos apuraditos desde atrás por los adultos. En la otra vereda, un peludo de cuatro patas va elegantemente vestido y su amo lo mira con paciencia, esperando que termine de “hacer sus asuntos”. Un poco más allá, veo a una pareja bajo el techo del paradero, compartiendo el espacio y resguardándose juntos.
El agua transforma la ciudad en un espejo gigante. Las luces de los autos y los semáforos se reflejan en el suelo mojado, creando destellos sobre el pavimento. Las gotas corren por las ventanas de los cafés, donde la gente mira hacia afuera con una taza humeante entre las manos.
Todas estas escenas son una invitación a salir a pasear con la cámara, el celular o solamente capturar esta belleza de lo cotidiano con la vista, disfrutar del frío que nos junta y de los rincones que nos dan abrigo.
En cada esquina lluviosa, el barrio encuentra su propia forma de guarecerse.
HALLAZGOS MUT DE PÍA
1.Para comer:
Toni Lautaro me encanta, ya he ido un par de veces y mi plato preferido es la Gran Escalopa César. Le dan un toque increíble con el aderezo y la crocancia del pollo.
2. Para tomar:
Acá no me pierdo! He trabajado en el mundo del vino por más de 25 años y es un sueño poder encontrar en Chile una carta tan amplia, como es la de LES DIX VINS. Para disfrutar un rico aperitivo con quesitos, mi recomendado es un Entre Deux Mers – Château Ferreyres, 2024. Es un Sauvignon Blanc bordelés de libro y a un precio buenísimo. Ideal para aprender sobre vinos de otros orígenes.
3. Para regalar:
Aunque definitivamente no tengo “dedos verdes”, amo las plantas en todas sus versiones.
Regalaría de The Plant Store la hermosa Cala Magenta, porque su color y forma me parece tan bella y elegante, que siento que ilumina y alegra cualquier rincón del jardín.
4. Qué ver:
Me encantan los talleres que siempre van apareciendo y siendo agosto el mes de la fotografía, sin duda recomiendo las actividades que se realizarán todos los fines de semana de agosto. ¡Está difícil elegir sólo una!