Local Stories

Los barrios que me acogieron

Nací en Concepción, me crié toda la juventud en Chillán y partí a Santiago en 1996. Llegué literalmente con un canasto de pan y huevos, y me costó sacarme la cara de sureño.

Pero me encanta sentir que sigo mirando la ciudad como turista y con ojo de provinciano. Ya hace unos buenos años que estoy acá. De hecho, hay veces en que me siento más santiaguino que chillanejo.

Y, pensándolo bien, me siento más de Providencia.

He vivido en Calle Holanda, El Bosque Norte, por Plaza Pedro de Valdivia y ahora en calle Las Hortensias. De seguro nos moveremos a un departamento más grande en unos años: con mi señora coleccionamos arte y ya no tenemos muros libres en el actual, así que ya decretamos un nuevo departamento por el barrio Las Lilas.

¿Qué tienen estos barrios de especial? Varias cosas, pero lo importante es que todavía queda gente que saluda, mucho verde, muchos cafés, unos lindos bares —con sangría—, librerías que ya deberían darme una tarjeta de socio y uno de los dos kioscos buenos de revistas que quedan en Santiago. El que está entre las calles Tobalaba y El Bosque es de mi amigo Pedro y su señora, a quienes sigo desde el año 2005, son ellos los que me guardan la mejor revista del mundo mundial: la Revista AD de España.

Providencia es una comuna donde camino a comprar todo lo que necesito para llenar el refrigerador, es un placer salir en la mañana de casa, comprarme un jugo con azúcar y caminar al trabajo donde me siento muy happy.  Todos los días voy y vengo a MUT, tengo mi tienda ahí. ¿Qué más se puede pedir? Vivir y trabajar en tu comuna.

En el Instituto Luis Campino se educó mi hijo, y varios días a la semana post colegio caminábamos a la Plaza Las Lilas, donde jugué algo de fútbol con Mariano y me leí una gran —y repito, gran— cantidad de diarios, revistas y libros, me encantan las biografías de artistas, diseñadores y empresarios.

Hallazgos de
Francisco Martínez

Algo para comer

Lógicamente MELI MELÓ; la sangría blanca y la atención de Susana o sus hijos siempre me sacan conversación y una sonrisa.

Algo para tomar

Pehuén, El puesto de mote con huesillos en el nivel -2, otro local que ya debería darme tarjeta de socio. Me compro por lo menos 2 a la semana en invierno y 5 o 6 a la semana en días de verano. No sé si considerarlo un bebestible o un almuerzo.

Algo para ver

A la gente disfrutando la plaza en altura, verlos sacarse fotos, almorzar, pololear y hay veces que encuentro gente leyendo. El jardín es muy The Sky Line de NY.

Algo para regalar

un libro de Azafrán, que tiene muy buen catálogo. Y si el regalo es para un niño, voy a Libro Verde, que tiene una selección muy buena.

Francisco Martínez

Francisco Martínez

Cofundador Needle

Compositor y cofundador de Needle, la tienda que abrió con su hermano en 2009, donde hoy se encuentran vinilos y los equipos para escucharlos. Participa en el proyecto Clásica No Convencional, que busca acercar la música clásica a nuevas audiencias, y con La Tierra Inquieta arma radio shows y toca en vivo de vez en cuando. Puedes seguir su proyecto en Instagram @latierrainquieta