Cuando naciste nos fuimos a vivir frente a una plaza. La elegimos pensando en que fuera tu patio, y terminó siendo el nuestro también. Ahí aprendimos lo que era la vida de plaza, y nos hicimos amigos de los papás de tus nuevos amigos.
Ahora nos vamos, y cada vez que cruzo la plaza me acuerdo de algo.
Salir a caminar contigo era ir a tu ritmo, parando cada dos pasos. Camino al jardín ibas pasando lista a la fauna del barrio. La ballena, que solo asomaba la cola. El gato del grafiti. El Fiú en el paradero. Te llamaba la atención la baldosa quebrada, que sonaba distinto. En la plaza te quedabas mirando cómo las niñas pasaban las barras.
Los domingos cerraban la calle a los autos y nos íbamos a la ciclovía. Ahí aprendiste a andar en bici y a compartir la calle con los demás. A ir por tu pista, y a no irte para el lado cada vez que mirabas para atrás, buscando por dónde venía yo. También íbamos caminando a votar, o al centro en metro, por puro pasear. Un día alcanzaste la primera barra y aguantaste ahí un rato.
En invierno igual hay niños en la plaza. No perdonan, salen con frío, con calor, con lo que sea. Te soplabas las manos y volvías a las barras.
Los domingos cerraban la calle a los autos y nos íbamos a la ciclovía. Ahí aprendiste a andar en bici y a compartir la calle con los demás.
En primavera, los zorzales y los chincoles se escuchan desde temprano. Los loros tienen sus nidos enormes en los pimientos, junto a los juegos, que más tarde se llenan de niños.
En la plaza, cada uno anda en su onda. Están los del tai chi, los del yoga, y entre clase y clase, el profesor de piano del edificio del lado se toca siempre la misma sonata de Mozart. Los sábados se suma algún cumpleaños, con piscina si el clima acompaña. Ya llegabas a la mitad antes de soltarte.
Tuviste primeros amigos, después segundos y terceros. De repente alguno se cambiaba al barrio de al lado, o un poco más lejos. Esta vez nos toca a nosotros, y el patio queda para los que vienen. Ahora hay otros niños abajo, mirando cómo las pasas.
Hallazgos de
Francisco Martínez
Algo para comer
La mechada de vacuno con coleslaw de la Fuente Don César. Es mi opción para ese almuerzo que tengo pendiente con un amigo.
Algo para ver
El Festival Volumen.01, el 24 y 25 de octubre. Y entre una cosa y otra, subir al jardín del tercer piso a mirar la ciudad.
Algo para regalar
Un libro de Azafrán, que tiene muy buen catálogo. Y si el regalo es para un niño, voy a Libro Verde, que tiene una selección muy buena.
Francisco Martínez
Cofundador Needle
Compositor y cofundador de Needle, la tienda que abrió con su hermano en 2009, donde hoy se encuentran vinilos y los equipos para escucharlos. Participa en el proyecto Clásica No Convencional, que busca acercar la música clásica a nuevas audiencias, y con La Tierra Inquieta arma radio shows y toca en vivo de vez en cuando. Puedes seguir su proyecto en Instagram @latierrainquieta