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Larry: «Buscamos tesoros, no cosas»

Arquitecto de formación, Pablo Guzmán llegó al mundo de los objetos casi por herencia. Sus padres eran anticuarios y él creció rodeado de piezas con historia. Andrés Blanco, en cambio, viene de una familia de comerciantes españoles instalados en Chile.     

Larry partió en 2010 en el Barrio Italia, cuando en Chile todavía no existía IKEA y recién se instalaba el gusto por el diseño nacional. Antes había sido una línea de muebles a medida dentro de Huma, la primera tienda de Pablo, hasta que Andrés abrió su propio local un par de casas más allá. De a poco esa marca de muebles mutó en un estilo propio, donde empezaron a sumarse objetos, arte y piezas de anticuario. 16 años después, Larry se trasladó a MUT.

Hoy no se compra por comprar. Tiene que haber una conexión con el objeto. Ya sea humor, memoria, o algo emocional.

¿Se definen como una marca más minimalista o de estilo más explosivo? 

Explosivos 100%, maximalistas. Nos gusta harto el color, el humor, lo vintage. Lo que no nos gusta es encasillarnos o que las cosas tengan que ser por moda, porque eso cierra la puerta para crear.

 

¿De dónde nace el nombre Larry?

La familia de Andrés era de La Rioja, España. Alrededor de 1930, su abuelo fundó en el centro de Santiago una tienda muy conocida llamada «La Riojana» en honor a sus raíces. Allí vendía géneros, alfombras y artículos para el hogar, además de importar candelabros y cristalería. De ese legado proviene el nombre «Larry».

¿Cómo llegan a instalarse en MUT?

El Barrio Italia se puso muy gastronómico, mucho bar y restaurante, y nosotros nunca quisimos estar en un mall tradicional. Pero cuando conocimos este punto de Santiago nos dimos cuenta de que no era un mall, ni en la arquitectura ni en el concepto detrás. Ahí sentimos que se unieron las visiones: fue como enamorarse a primera vista.

 

Si solo pudieran quedarse con un producto de la tienda para toda la vida, ¿cuál sería?

La chancha candelabro o la chancha frutera. Ambas son creaciones en cerámica que hacemos en nuestro taller. Nos gusta porque implica poner la mesa y juntarse con amigos. Los productos hacen que uno converse con la gente, que te pregunten de dónde lo sacaste. No son las cosas por las cosas.

¿Por qué creen que la gente valora tanto estos objetos?

Hoy no se compra por comprar. Tiene que haber una conexión con el objeto. Ya sea humor, memoria, o algo emocional. Uno no vende una silla, vende algo que a alguien le recordó a su abuela o a un amigo. Nosotros buscamos tesoros, y la gente que viene también los descubre.

¿Qué los diferencia de otras tiendas de decoración?

Siempre tuvimos una estética vintage, pero al llegar a MUT dimos el salto a incorporar piezas usadas con historia, desde ropa hasta loza de segunda mano. En Larry nada es porque sí, y se nota incluso en nuestra propia decoración. Mostramos muebles hechos por la familia, ventanas rescatadas e incluso mesas encontradas en la calle a las que les dimos una segunda vida. No compramos por comprar, sino que buscamos que cada objeto tenga un sentido y un relato detrás.

En una palabra, ¿cómo definirían a Larry?

Ecléctico. Somos especialistas en mezclar estilos, lo antiguo con lo moderno, la Bauhaus con las antigüedades de la familia. Esa mezcla es nuestra identidad, más que cualquier moda.

 

Si tuvieran que dar un consejo decorativo para la casa o la oficina, ¿cuál sería?

Atrévanse a mezclar. Rescaten los muebles antiguos y denles una segunda vida. Un mueble antiguo con una lámpara moderna da un look muy contemporáneo. Y no le tengan miedo al aburrimiento. Atrévanse a innovar, a dar identidad a su decoración y a salir de lo común. 

Arte, Diseño y Fotografía

Larry

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